Mons. Fernando Barbosa: “Escuchar nos ayuda a insertarnos en la comunidad, en la Amazonía”

Bogotá, D. C., 30 de junio de 2021

ADN Celam. El 9 de junio, el Papa Francisco nombró a Mons. Fernando Barbosa dos Santos nuevo obispo de Palmares, en el estado brasileño de Pernambuco. Llegado a la Prelatura de Tefé en 2014, el obispo hace una lectura del tiempo pasado en la Amazonía, donde dice haber vivido una gran experiencia, “experiencia misionera, experiencia de desprendimiento, de sencillez, de humildad“.

Una Iglesia misionera con rostro laico

Mons. Fernando destacó que “la Prelatura de Tefé es una Iglesia misionera con rostro laico“, situando los dos grandes encuentros de las CEBs que han tenido lugar en los últimos siete años como momentos importantes de su etapa en la Prelatura. También destaca la importancia del Sínodo para la Amazonía, donde el obispo electo de Palmares participó como padre sinodal. Según Mons. Fernando, la mayor contribución del Sínodo “es este fortalecimiento del compromiso de nuestros laicos y laicas dentro de una realidad amazónica“, insistiendo en la importancia de reconocer los ministerios.

Al hablar de la escucha, una insistencia cada vez mayor del Papa Francisco, Mons. Fernando dice que “escuchar nos ayuda a insertarnos en la comunidad, en la Amazonía“. Según él, “llegas a una tierra desconocida y te das a conocer cuando dialogas con la gente, cuando escuchas“, destacando que “en la escucha se habla de la vida, se habla de los sueños de la gente“. Esta actitud de escucha es la que espera que le acompañe en su nueva misión en la diócesis de Palmares.

En la Amazonía aprendí a ser obispos

Después de siete años como obispo en la Amazonía, en la Prelatura de Tefé, usted vuelve de nuevo a una región que conoce. ¿Qué se lleva de la Amazonía y qué espera de su nueva misión como obispo de Palmares?

Ante este momento que estoy viviendo de transferencia de la Prelatura de Tefé a la Diócesis de Palmares, en primer lugar, me llevaré la gran experiencia de la Amazonía, la experiencia misionera, la experiencia del desprendimiento, de la sencillez, de la humildad. Fue aquí, en la Amazonía, donde aprendí a ser obispo, aprendí a caminar con los pueblos de la Amazonía, especialmente con los pueblos indígenas.

Llevaré esta contribución tanto en mi vida futura como en esa comunidad, en esa diócesis que me acoge con gran alegría. Todas ellas son aportaciones necesarias que he adquirido en este brevísimo tiempo que he pasado en la Prelatura de Tefé.

Comunidades de base, pueblos indígenas y agentes de pastoral

¿Cuál sería el mejor momento, la mejor experiencia en estos siete años en la Prelatura?

La Prelatura de Tefé es una Iglesia misionera, de rostro laico. Lo que más me llamó la atención como experiencia, lo que más me impactó, lo que más me involucró en la misión, fue la experiencia de las comunidades de base, la experiencia con algunos pueblos indígenas y la experiencia junto a los agentes de pastoral, los laicos.

Hubo un momento muy importante en la Prelatura de Tefé, cuando participé en dos encuentros de las CEBs. Justo cuando llegué, en 2014, y también en 2018, que fue en la ciudad de Jutaí. En este encuentro comunitario, el tema fue el Sínodo para la Amazonía, trabajamos mucho sobre esto. Recuerdo muy bien que el hermano João Gutemberg fue uno de los facilitadores, el cantante laico consagrado Zé Vicente, y muchos otros asesores, que fueron a la ciudad de Jutaí, donde se realizó el encuentro de las comunidades.

Me llamó mucho la atención la presencia de más de mil dirigentes, mil delegados de toda la Prelatura. La implicación de la gente, la alegría, tanto de la gente de la ciudad, acogiendo a todos los delegados de las CEBs, como el compromiso de estas personas en los talleres, profundizando en lo que es la REPAM, en lo que fue el Sínodo, en lo que son los nuevos caminos. Todo eso nos ayudó mucho, y está ayudando, el Sínodo está ayudando a nuestras Iglesias particulares a encontrar caminos pastorales más dinámicos, una Iglesia más evangelizadora.

Para mí, estos dos momentos en la Prelatura de Tefé fueron muy importantes, y muchos otros, como la fiesta de Santa Teresa, para beber de sus fuentes espirituales también ayuda mucho al obispo.

Importancia del reconocimiento de los ministerios

Usted habló del Sínodo para la Amazonía, fue padre sinodal, participó en todo el proceso, y hasta ahora ha estado participando en estos nuevos caminos. ¿Cómo cree que el Sínodo para la Amazonía puede ayudar no sólo a la Iglesia de la Amazonía, sino también a la Iglesia de Brasil y del mundo en este proceso de renovación y conversión pastoral?

Hablando del Sínodo para la Amazonía, en el que participé con alegría, con la convocatoria que el Santo Padre hizo a todos los obispos de la Pan-Amazonía, la mayor contribución que el Sínodo está trayendo a las Iglesias particulares, especialmente a Tefé, es este fortalecimiento del compromiso de nuestros laicos y laicas dentro de una realidad amazónica que exige de la propia comunidad eclesial el reconocimiento de los ministerios, este reconocimiento es muy importante.

Hay ya muchas experiencias, riquezas muy importantes para la evangelización en la Prelatura de Tefé, como el ministerio de los animadores de sector, instituido por el obispo, como una marca muy grande de todos los obispos que han pasado por esta Iglesia local. En estos nuevos caminos, quiero destacar la importancia de los catequistas locales, que en la Prelatura de Tefé ya existía una experiencia de catequistas locales, que es el reconocimiento de ese animador comunitario instituido por el obispo. Allí, esa persona representa a la comunidad, representa a la Iglesia, y es reconocida. Se le envía, se le presenta a la comunidad, como el responsable de esa pequeña comunidad ribereña.

Los nuevos caminos también nos llevan a beber de esta fuente de nuestros pueblos indígenas, de tanta belleza en su vida espiritual y en su relación con la naturaleza, con la comunidad. El sentido de compartir, el sentido de pertenecer a una tierra que tiene toda una intimidad de amor, como la Madre Tierra, este vínculo de amor, estos pueblos que defienden la vida, que defienden el planeta, que defienden nuestra casa común. ¡Hay tantos caminos nuevos!

Y como resultado del Sínodo, el Papa Francisco nos hizo un regalo, esa exhortación apostólica, que aborda los cuatro sueños ya conocidos: ecológico, social, cultural y eclesial. Cada uno de estos sueños es ya una realidad en muchas diócesis, muchas cosas ya se están realizando. Pero para avanzar aún más a la luz del Sínodo, tenemos ahora la gracia de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), que es una conferencia nueva, que se hace cada vez más visible y que va a ayudar en todas las direcciones, tanto del Documento Final, como de la exhortación apostólica, para una Iglesia más misionera.

Con el Sínodo, se abren también posibilidades de nuevos ministerios dentro de la Iglesia; se abren posibilidades para que vengan otras congregaciones religiosas, tanto masculinas como femeninas; se abre una posibilidad mayor de repensar la formación de nuestro clero, dentro de una realidad amazónica, inculturada; se abre otra posibilidad de una liturgia vinculada a la vida, vinculada a la convivencia de la comunidad, a la realidad amazónica, y se abre también un espíritu de justicia, de defensa de los pueblos originarios. Este espíritu de justicia de una Iglesia que necesita estar atenta a los derechos de nuestros pueblos indígenas, a los derechos de los ribereños y de todos los pueblos amazónicos.

En la escucha se habla de la vida, de los sueños de la gente

En su envío en la Prelatura de Tefé, se destacó su capacidad de escucha. Ante el Sínodo de la Sinodalidad y la insistencia del Papa Francisco de que en una Iglesia sinodal la escucha es fundamental, también por parte del clero y de los obispos, ¿por qué es importante la escucha en su vida y en su ministerio pastoral?

La experiencia vivida en Tefé fue una experiencia que nos lleva, en primer lugar, a escuchar, a escuchar a la gente, a escuchar a los que son diferentes, porque en la Amazonía también hay una pluralidad religiosa, una pluralidad de culturas. Así que escuchar nos ayuda a insertarnos en la comunidad, en la Amazonía. No puedes llegar a una comunidad, a una diócesis, trayendo tu modelo de Iglesia, o que tú lo sepas todo, que el otro no sepa nada, que el ribereño no tenga un conocimiento cierto de la religión. Pero el ribereño, tiene la esperanza de la vida.

Llevar esta vida a la liturgia, llevar esta vida a la Iglesia, sea el clero, sea la vida de los religiosos, sea la vida de los laicos, llevar esta Iglesia viva. Y lo que traemos es la vida, traemos las experiencias, y traer las experiencias es porque escuchamos. ¿Y a quién escuchamos? Escuchamos a los pueblos originarios, ahí está la capacidad de administrar el pastoreo. Llegas a una tierra desconocida y te das a conocer cuando dialogas con la gente, cuando escuchas.

Porque en la escucha se habla de la vida, se habla de los sueños de la gente. Por eso la exhortación apostólica quiere hacernos comprender que es escuchando como se puede soñar y realizar un proyecto. Si no escuchas, te impones. El Papa Francisco ha insistido mucho en esto, en que los pastores, los responsables del Pueblo de Dios, en primer lugar, escuchen, escuchen a la gente, ellos tienen algo para añadir, para ayudarnos.

Llegar con un corazón tranquilo y abierto para acoger

¿Qué espera encontrar en Palmares, cómo cree que le puede ayudar lo que ha vivido hasta ahora y cómo cree que le puede ayudar en su ministerio episcopal el nuevo servicio que la Iglesia le confía?

Una vez más reafirmo que fue una sorpresa para mí ser nombrado obispo para la diócesis de Palmares, y espero que también escuche allí. Lo primero es llegar con el corazón abierto para acoger a las personas que están allí, ya sean sacerdotes, religiosos, diáconos, seminaristas. Por eso, lo importante es llegar con un corazón tranquilo y abierto para acoger a todos.

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Así como fui tan bien recibido en la Prelatura de Tefé, y fui enviado, también así quiero sentirme en Palmares, como un pastor humilde, sencillo y que escucha a la gente. En el proceso de escucha, trazaremos nuestras líneas pastorales, en diálogo con la sociedad, con las autoridades, porque esto es muy importante. Por eso, llevo a todos los que me esperan allí en Palmares mi sencillez, y estoy a gusto para trabajar con el Pueblo de Dios y con nuestros sacerdotes, que me esperan.

 

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