Iglesia chilena celebra natalicio de Santa Teresa de los Andes

13 de julio de 2020

Prensa CELAM. Hoy se cumplieron 120 años del nacimiento de Santa Teresa de los Andes, la primera santa de Chile. El Comité permanente de la Conferencia Episcopal, dirigió una carta en la que animan a la Diócesis de San Felipe de Aconcagua y la familia carmelitana a continuar con su servicio, revitalizados en la fuerza perseverante con que Juanita Fernández Solar supo dejarse transformar por el Señor.

Como ella, necesitamos una nueva identidad en nuestra misión, una forma más radical de vivir el Evangelio. Que ninguna circunstancia adversa apague nuestra llama. También hoy y más que nunca: “¡Sólo Dios basta!”. Se lee en la carta.

Al expresar su unión espiritual con la comunidad carmelita desde las diferentes jurisdicciones eclesiásticas y la dificultad para efectuar la peregrinación jubilar como estaba programada; los Obispos agradecieron a Dios por el don y el valor de la vida contemplativa; además, de todo el bien concedido a través de la intercesión de Teresa de los Andes.

Reflexionando sobre la crudeza de este tiempo y todo lo que ha significado para la gente; recordaron que si bien el Jubileo nos ha encontrado a todos al mundo, a la sociedad chilena, a la Iglesia y a la vida consagrada, atravesando dificultades y crisis de diversa naturaleza, es necesario seguir el modelo de santidad de Teresa de los Andes, donde ¡Sólo Dios basta!.

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Por eso la Iglesia chilena encomendó todas las necesidades y clamores del país a Teresa de Los Andes; la carmelita del consuelo. Y haciendo suyas las palabras esperanzadoras que ella registró en su diario cuando cumplió quince años, recordaron esta sentida invocación: Condúceme siempre, Jesús mío, por el camino de la Cruz. Y levantará el vuelo el alma mía, donde se encuentra el aire que vivifica y la quietud.

Datos históricos

Santa Teresa de los Andes nació el 13 de julio de 1900. Fue beatificada en una ceremonia presidida por el Papa San Juan Pablo II el 3 de abril de 1987, durante su única visita a Chile. Posteriormente la canonizó en la Basílica de San Pedro el 21 de marzo de 1993.

Perteneció a la congregación de las carmelitas descalzas, fue la primera del continente americano y la cuarta Teresa del Carmelo en ser elevada al honor de los altares, después de Santa Teresa de Ávila, de Florencia y de Lisieux. Con apenas 14 años decidió consagrarse a Dios en la comunidad de las carmelitas descalzas e ingresó al monasterio el 7 de mayo de 1919. Once meses después murió de tifus y difteria.Tenía 19 años. Antes de morir alcanzó a profesarse como religiosa.

Buscó la santidad en el amar, el sufrir, el orar y servir a los demás. Anheló un mundo más humanizado, fraterno, justo y consecuente.
Se le relaciona con la juventud y cada año cientos de jóvenes peregrinan hasta su morada en el Valle de Aconcagua, luego de recorrer 27 kilómetros, un camino que representa uno de los testimonios de fe juvenil que como ella busca entrar en contacto con Dios a través de la oración, la naturaleza y la conciencia de que los jóvenes siempre pueden dar más por los demás.

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