Papa Francisco invita a tender puentes sin agresividad

Prensa CELAM. El Papa Francisco invitó a construir puentes sin agresividad. Puentes desde la cultura, con los que no creen o con quienes tienen un credo distinto. Así lo expresó durante su audiencia general de este miércoles.
«Pidamos la capacidad de inculturar con delicadeza el mensaje de la fe. Que el fuego de su amor que es capaz de inflamar el corazón más endurecido abra los ojos de los que todavía no conocen a Cristo».

Continuando con su ciclo de catequesis dedicadas al libro de los Hechos de los Apóstoles, el Santo Padre recordó el pasaje de la Escritura que relata las vivencias de Pablo en Atenas. Al respecto el Papa Francisco recordó que el espíritu del apóstol se sintió enardecido al ver como la gente estaba entregada a la idolatría, pero optó por iniciar un proceso de acercamiento con esta forma de vida, asistiendo a diversos lugares y compartiendo con personas significativas dentro de la comunidad.

El Pontífice explicó como el apóstol Pablo no se sintió intimidado por el paganismo; sino que se sintió empujado a crear un puente para dialogar con esta cultura.No miró el paganismo con hostilidad; situación que el Vicario de Cristo tomó como ejemplo de una adecuada inculturación del Evangelio; porque el apóstol fue capaz de anunciar a Cristo partiendo de la fe que tenía la gente en un Dios que les era desconocido.

Una reflexión desde la realidad

Estableciendo una relación directa con la realidad del hombre contemporáneo, el Papa cuestionó a los presentes sobre el grado de indiferencia e incluso de desprecio con que miramos la ciudad, ya sea porque no compartimos ni entendemos sus expresiones culturales o prácticas. O si por el contrario la miramos con la fe propia de los hijos de Dios que se hallan presentes aún en medio de las multitudes y ansían en su vida la presencia de un Dios que los aliente y motive a crecer.

En este sentido agregó que Pablo, pese a la situación que le rodeaba anunció a Cristo con convicción y delicadeza, seguro de que la semilla del Evangelio germina en los corazones aunque no lo esperemos, en el momento que menos esperemos.

 

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